Mostrando entradas con la etiqueta otros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta otros. Mostrar todas las entradas

1 de febrero de 2010

Le Coupe Papier y Shakespeare & Co. (París, 1a. parte)

Enero de 2010... tres meses después de empezar a ensayar "Kasimir und Karoline" de Ödön von Horváth... nos hemos ido a París a ver un montaje de la misma obra. Moisés, Anna, Toni, Cristina, Montse, Txell, Jéssica, Francesc y yo. Director y asesores de la obra, directora del Aula de Teatre de Mataró y actores del montaje.

Evidentemente, el hecho da para tratarlo en un post propio (el próximo, de hecho) pero también hemos estado en París. Exactamente, 22 horas (más o menos): desde las 12:00 del sábado 23, que llegamos al albergue, hasta las 10:00 del domingo 24, que cogimos el autobús camino del aeropuerto. Si eso no es amor al teatro, que nos lo expliquen.

En medio, a parte del montaje, nos comimos un cus-cus delicioso y excesivo, pasamos por la catedral de Notre Dame, el barrio de Montmartre, por la puerta de Moulin Rouge, por el Cafe des Deux Moulins (lugar de trabajo de Amelie Poulain) y por la plaza del Centro Pompidou, camino del restaurante corso donde cenamos.

Pero entre idas y venidas, y copas de vino con Francesc, cafés con los compañeros y comilonas todos juntos, me dio tiempo para acercarme a dos sitios que quería ver: las librerías Le Coupe Papier y Shakespeare & Co..

La primera es una librería especilizada, exclusivamente, en teatro. Similar a la Llibreria Millà de Barcelona.

Estanterias de madera, del suelo al techo. Silencio sepulcral por la ausencia masiva de clientes. Y, columnas y columnas de libros teatrales. Obras de teatro, comentarios de montajes, manuales técnicos, diccionarios, técnicas de interpretación, historia teatral, biografías,... Shakespeare, Lope, Plà, Molière, Mamet, Grotowski, Stalinslavsky, Brook,... Un lugar donde perderse, horas y horas, por el simple hecho de hojear, mirar o descubrir cualquier libro.

Por desgracia, mi francés es nulo (a parte de algo aprendido en alguna canción como "voyage voyage"); por lo que el hechizo que ejercen lugares de este tipo en mí se desvaneció a los diez minutos de entrar por la puerta con cara de embobado. Así que, pregunté a la dependienta lo que había ido a buscar (en inglés, por supuesto): el doble DVD con el montaje de The tragedy of Hamlet, que hizo Peter Brook el 2000, y el documental Brook by Brook, que dirigió su hijo sobre él. Me lo tendió, lo examiné, sonreí, pagué y salí pensando que las lenguas son las barreras más importantes que existen, y que lo mejor había sido la sonrisa cómplice de la dependienta al ver un español que había ido expresamente a esa librería parisina a comprar un DVD de un montaje inglés: el teatro es una de esas cosas que pueden romper esas barreras, como la música o la danza.

Salí a la calle, absorto con el DVD que hace tiempo que quería comprar, y me perdí por las calles de Montparnasse. Así que me situé en el mapa (como un buen turista), pregunté a unas chicas españolas (como un buen turista perdido) y llegué a mi siguiente destino (como un buen turista perdido y experimentado): Shakespeare & Co.

Esta no es una librería especializada en teatro, sino en ediciones en inglés. Aquí por lo menos podría entender algo más. Pero, realmente, su especialización es la de fomentar la lectura.

La misma cantidad ingente de libros que en Le Coupe Papier, las mismas estanterías del suelo al techo, pero había algunas diferencias: los pequeños rincones con sillas, sofás, sillones, taburetes, escritorios, huecos en la pared tras cortinas,... para poder leer un libro que cojas de cualquier estanteria (sin necesidad de comprarlo) o el piano del primer piso donde un letrero nos dice que puede ser tocado por cualquiera que quiera hacerlo.

Era precioso, con encanto, un pedazo olvidado del mundanal ruido parisino del exterior (pese a la cantidad de gente que aquí sí había). Lástima que no tuviera toda una semana para visitar
París y perder (mejor, invertir) toda una tarde en Shakespeare & Co.


DVD de Peter Brook en Amazon: The tragedy of Hamlet / Brook by Brook

5 de noviembre de 2009

El respeto al trabajo del actor (Hugh Jackman y el asunto del teléfono)

Hay una cosa que mucha gente no entiende, precisamente porque nunca serán capaces de subirse a un escenario: lo molesto y desconcentrante que es el sonido de un teléfono móvil durante una representación.

Un móvil es al teatro lo que los anuncios televisivos al cine. El guionista nunca escribe el guión de la película pensando "¡Eh!, aquí irán los anuncios.", ni un director idea todo un rodaje en función de ellos, ni mucho menos un actor, su interpretación.

Así, un dramaturgo o un director escénico no trabajan en función de los teléfonos móviles. Ni un actor tampoco. Pero el problema que tiene el actor, o actriz, es mayor que el de todos los demás (sean del teatro o del cine) juntos: él o ella están encima del escenario y lo oyen y se desconcentran y ya nada es igual porque ya has notado la falta de respeto por tu trabajo.

Por propia experiencia (el año pasado nos sonaron tres móviles en una sola representación) puedo decir que después del sonido de un móvil en la sala, nada es igual. Lo único que piensas durante los siguientes minutos es: "¿Volverá a sonar otro?"; y para cuando te puedes quitar la idea de la cabeza, ya ha pasado media obra. Y, al acabar, comentas con otros compañeros: para eso trabajamos durante meses ensayando, para eso te concentras antes de salir, para eso te dejas la piel en cada representación.

Eso mismo le pasó a Huck Jackman (de ahí su aparición en el título de la entrada) y paró la obra. Claro que él es una persona famosa y se puede permitir hacer algo así. Si lo hiciera alguno de mis compañeros o yo, que no nos conoce nadie, nos dirían que tenemos los humos subidos y que es poco profesional. Y conste que no es una queja pues, desde que ví el video, Huck Jackman me cae mejor, aunque ya me cayera bien y me gustara como actor.

Aquí enlazo el video del momento:


Huck Jackman y Daniel Craig durante el suceso (TmZ.com).


Y lo peor de todo es que hace años que, antes de empezar una representación, se oye la ya clásica grabación que dice, mas o menos: "La representación está a punto de comenzar. Rogamos que apaguen los teléfonos móviles y cualquier aparato electrónico. Gracias.". Y, aún así, todavía suenan.